DIY: Cómo poner pelo en una capucha

El otoño se ha hecho de rogar pero por fin ha llegado y en Botton ya estamos totalmente preparados y como decían en Juego de Tronos “Winter is coming”. ¿Qué mejor forma de darle la bienvenida que hacer que nuestras abrigos y chaquetones parezcan sacados de un anuncio? Os preguntaréis cómo conseguirlo y es que hoy de pelos va la cosa.

 

Cómo poner pelo en una capucha

Hoy os proponemos utilizar pelo sintético para colocar en las capuchas, bolsillos e incluso en las mochilas. Este tipo de pelo es súper suave, algo acolchado y viene en muchos colores, además que ya viene preparado para coserlo o pegarlo. Os lo ponemos super fácil y sin tardar nada de tiempo.

¿Qué vamos a necesitar?

 

¡Ya véis que apenas necesitamos materiales!

 

Pasos a seguir

Vamos a empezar midiendo el contorno que queremos recubrir con el pelo sintético. Nosotros hemos decidido recubrir la capucha de un abrigo. Las capuchas básicas suelen tener una media de 70cm o más, por lo que la tira de pelo, nos viene perfecta. Para que coger la medida sea más fácil, podemos doblar la capucha por la mitad y solo medir esa mitad. Después solo tenemos que multiplicar por dos la cifra.

Como os habréis fijado, la tira de pelo lleva cosida una cinta de tela a ambos lados que nos permitirá coserla sin que el pelo nos incomode. Esto hace que la costura o pegarlo al abrigo sea mucho más fácil.

 

 

Es hora de coger los alfileres, situar la tira de pelo boca abajo y empezar a poner alfileres por uno de los lados de la capucha. Normalmente se coser primero el lado exterior para que no se noten las costuras. Seguidamente solo tenemos que hacer lo mismo con la cara interior.

Aquí tenemos dos opciones, como el pelo tiene volumen, no es necesario doblar la tela para que no se vea esa pequeña tira de porque el pelo la va a tapar por completo. Sin embargo, si queremos un acabado más limpio, podemos hacer el doblez y coserlo con mucha paciencia.

Con estos sencillos pasos ya tenemos listo nuestro abrigo con pelo para el frío, que aunque tarde, ¡ya se empieza a notar!

¿A que queda la mar de mono y calentito?